Resistencia al cambio
Como afrontar los diferentes Cambio Personal y Profesional
A pesar de la gran capacidad de adaptación de los individuos, cuando el sujeto debe enfrentarse a un cambio para el que no se siente preparado, se van a originar problemas de adaptación o ajuste que debemos evitar por el bien del individuo y la familia
La siguiente lista refleja algunas de las consecuencias más comunes que sufre un individuo, al desarrollar un nivel de estrés patológico, por verse sometido a los diferentes presiones laborales y personales en un proceso de cambio para las que no tiene los recursos de afrontamiento adecuados:
Problemas relacionados con el sueño.
- Frustración fácil.
- Aumento del consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas.
- Disminución de la capacidad atencional.
- Dificultades para mantener un equilibrio entre el ámbito profesional y personal.
- Sentimientos de infelicidad y tristeza.
- Llanto frecuente.
- Inestabilidad emocional y fuertes cambios de humor.
Resistencia al Cambio
Las personas que afrontan una situación de cambio, pueden reaccionar de forma positiva, neutral o negativa. Es esta reacción negativa, ante la perspectiva de introducir novedades en la organización, la que llamamos resistencia al cambio.
Del mismo modo, los citados autores, recogen las causas más frecuentes de resistencia, aun cuando no podemos establecer una relación causa-efecto debido a la multitud de factores que influyen en la aparición de esta actitud negativa, entre ellos:
- Competencias emocionales de los afectados
- Experiencias y aprendizajes previos.
- Miedo a lo desconocido o miedo al fracaso.
- Falta de información o desinformación, que conlleva una mayor
- dedicación de energía por parte de los afectados a completar la
- información con hipótesis no contrastadas.
- Ausencia de participación en la toma de decisiones.
- Amenazas a su status actual, los privilegios adquiridos o su poder.
- Pérdida de algo valorado como importante para los afectados.
- Percibir solo desventajas, no percibir beneficios.
- Falta de confianza en la organización.
- Malas relaciones interpersonales.
Para entenderlo mejor y, por supuesto, saber cómo afrontar de forma positiva un cambio sin que la vida se nos dé la vuelta, los expertos nos cuentan qué, cómo y cuándo actuar ante ellos.
Alexandra Calvo, psicóloga sanitaria especialista en terapia individual y de grupo, nos responde a una primera pregunta clave: ¿por qué los cambios nos afectan tanto?
«En general cualquier cambio produce incertidumbre porque implica una modificación en las contingencias o circunstancias de nuestro entorno a las que estamos acostumbrados. Y la incertidumbre genera cierto temor, al menos al principio, hasta que volvemos a conocer y a tener control sobre la nueva situación.
Tenemos miedo a salir de nuestra zona de confort, de arriesgar por si sale mal, por el estrés que genera un cambio y por el juicio. Todas esas cosas desagradables son parte de nuestros bloques de frustración que no permiten que crezcamos y nos bloquea para enfrentarnos al mundo, al cambio.»
¿Y cuáles son los cambios que más nos afectan? Cristina Aragón, psicóloga especialista en neuropsicología, lo tiene claro: «Aquellos que rompen con lo cotidiano. Cuando se rompe con la costumbre, con la rutina y se sale de la zona de confort, lo negativo parece inundar la mente y el cuerpo: incertidumbre, bloqueo emocional, miedos… Curiosamente los cambios positivos también generan estas sensaciones desagradables en el cuerpo. Hay que estar tranquilos y saber que ese malestar interno es sólo pasajero hasta que mente y cuerpo vuelvan a elaborar una nueva rutina.»
Y el reto es, ¿cómo afrontarlos? Alexandra Calvo, nos da la auténtica clave: «La mejor actitud ante un cambio es enfrentarse a él». Nos recomienda:
- Afrontar en vez de evitar.
- Mirar al problema de frente y buscar soluciones.
- Perder nuestros miedos, descubriendo nuestras capacidades y aprendiendo que en la mayoría de ocasiones aquello que temíamos no se cumple.
Si reflexionamos sobre cómo afrontar los cambios a través de una pregunta: «Si fueras a morirte mañana, ¿hubiese merecido la pena haber tomado esa elección a pesar de todas las emociones de incertidumbre, miedo, ansiedad, etc., que acompañan una nueva dirección?» Y continúa, «si la respuesta es sí, ponte con ello desde hoy. Podemos conducir nuestra vida en dos direcciones, una de ellas supone actuar para conseguir consecuencias a corto plazo, y ésta, nos lleva lejos de la vida que queremos tener intentando evitar el miedo o la incertidumbre a no saber lo que pasará. Nuestra vida cada día se hace más pequeña y nuestra incertidumbre y miedo más grandes. La segunda opción es guiar nuestros pasos mirando al horizonte de lo que es importante para nosotros, lo que valoramos de verdad, la persona en la que te gustaría convertirte, etc. Es decir, encaminar tus acciones día a día en esa dirección, a pesar de la climatología de emociones que te visiten cada vez que te dispongas a dar un paso. No está en manos de un el control sobre la lluvia, pero sí en lo que puede invertir su energía y su tiempo.»
Pero, ¿y qué pasa con esas personas que sólo ansían cambios en su vida y nunca están satisfechas?
Las personas que siempre ansían cambios y nunca están satisfechas con su vida tienen un perfil de inestabilidad emocional. Es común en ellas la sensación de vacío constante, hacen esfuerzos por cambiar, con mucha motivación en el camino, pero cuando llegan a la meta nunca sienten que sus necesidades se han cubierto.
«Cuando uno ansía el cambio tiene que tener la motivación bien canalizada, mantener la ilusión, proponerse metas reales y anteponerse mediante la imaginación cómo serían las sensaciones físicas y mentales cuando se alcancen. Debe aprender a conducir el ansia del cambio con una buena actitud positiva y realista.»
De este modo llegamos al punto sobre cómo es cada tipo de perfil a la hora de afrontar un cambio. Sin embargo, esos perfiles, nos existen:
«Yo personalmente estoy en contra de etiquetar a las personas y encuadrarlas en un perfil, un rasgo o una característica cerrada. Cada persona tiene el potencial para actuar de formas distintas en las diferentes situaciones que la vida nos presenta. Las personas tienden a actuar de forma similar en distintas situaciones con personas distintas y repiten ese patrón una y otra vez, pero eso no es algo con lo que se nace, sino que es algo aprendido, construido a través de la historia personal. Sin embargo, que tu forma de actuar presente un perfil no significa que sea algo inamovible, imposible de cambiar. El cambio vendría por comenzar a actuar de una forma más flexible, orientando tus actos a acciones de valor y comenzando a mandar tú en tu vida, y no el miedo, la ansiedad, el «qué dirán», la vergüenza, etc.»
Llegamos al final de este recorrido en la forma de afrontar un cambio en el que nos topamos, inevitablemente, en cuan flexible es cada persona. Algo fundamental para entender un cambio y saber cómo queremos afrontarlo.
«Las personas que se comportan de una forma más inflexible y rígida, serán aquellas a las que los cambios les afecten en mayor medida; mientras que aquellas personas más flexibles sabrán adaptarse mejor a los cambios e incluso optarán por introducir más cambios en su vida. Por ejemplo, un junco puede soportar una tormenta gracias a que tiene la flexibilidad suficiente para adaptarse al viento y la lluvia del temporal. Cuando la tormenta pasa, el junco vuelve a su posición sin haber sufrido daños. La tormenta en los seres humanos serían todas esas emociones, pensamientos y sensaciones físicas que nos producen incomodidad o malestar, (la ansiedad, el miedo, la angustia, la tristeza, la vergüenza, el pensamiento «no valgo para nada», «no me gusto»…). La capacidad de flexibilidad del junco sería el equivalente a poder permanecer ahí con lo que haya, sin necesidad de luchar o aferrarse, practicando el soltar y dejar estar lo que tenga que ser en cada momento.»
Dicho esto, ¿qué clase de junco eres? ¿Estás dispuesto a soportar la tormenta y mantenerte firme? Y, es más, si la soportas y consigues ver lo fuerte que eres, ¿aceptarás volver a salir de tu zona de confort en el próximo cambio?
Técnicas a utilizar para trabajar la Resistencia al Cambio
Cuestionario inicia, este cuestionario consta de unas series de preguntas donde el cliente va a tener la oportunidad profundizar aspectos de su vida y podrá ser consciente de cómo ha vivido y está viviendo.
Intención Positiva, gestionar una emoción limitante, buscando una intención positiva de la misma
Valores y objetivos y el Juego de los Valores, conocer los objetivos vitales personales y profesionales, así como los valores más importantes para el cliente y sobre todo la toma de conciencia de si hay que alinearlo con su vida, sabiendo que detrás de un objetivo siempre hay un valor.
Roles para el Cambio, gestionar el cambio no intencionado, a partir del sentir y vivir distintos roles orientado al cambio acaecido, de forma que se tome conciencia y se habilite recursos para establecer mapas de acciones distintos
Visualización de un sitio seguro, acompañar al cliente mediante una visualización a un lugar seguro, donde emocionalmente se sienta protegido, y desde donde pueda activar recursos y plantear opciones válidas ante cualquier situación. Para situaciones en la que el coche necesite un cierto equilibrio o estabilidad emocional.
Silla Vacía Emoció, aquí se trabaja con la emoción directamente, ubicándola en una silla vacía
Visualización Afirmación Personal, visualización para la toma de conciencia de las emociones personales, y para aumentar la autoestima y la confianza
